Mostrando las entradas con la etiqueta Relatos Malditos. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Relatos Malditos. Mostrar todas las entradas

sábado, 30 de abril de 2016

I
Enclaustrado, encerrado, desahuciado, loco y un poco rabioso ¿No te parece correcto? Deberías de apreciarme mejor, deberías de verme con un poco de simpatía, deberías de haberme visto ayer cuando perseguía tu sombra por todo recoveco y fantaseaba con morderte un poco el alma, deberías de mostrar un poco de respeto al verme merodear por donde ocultas tus sentimientos, mírame cubierto de sombras, fluyendo con la soledad de las noches y los obsoletos días.

¡Mírame si te atreves perder un poco de esperanza! ¡Mírame morir un poco más de lo previsto cada hora!
II
Jugué mal a esconderme y desperté extraviado, no había ninguna mirada ni señal, ni ritmo de corazón que me diera consuelo, que me recordará el estar vivo.

No ha salido bien el juego, perdí la apuesta, perdí mi sendero al perseguir a las estrellas, me fundí con tu ansiedad, ya no es tan fácil encontrarme sin un poco de hielo, licor y humo en mi sangre. Aprende a quererme un poco más cuando por fin me halles, deberías observar como giro alrededor de tus sueños, anhelando tus besos, acariciando tu espalda, provocando el sudor en tu piel.

Deberías de mostrarme un poco de respeto al verme a los ojos y descubrir mi viejo fuego, mi sed de libertad, pues estoy ansioso de salir, de desatar un poco de mi infierno en tu vida.

Deberías apreciar mi locura y acostumbrarte a ella, la locura es la única forma en que yo aceptó tu inmisericorde realidad y esos retazos de nada a los que tú llamas felicidad.

Salvador M El Bohemio
23/03/16 (R)
Imagen Internet




Posesión

Estoy fascinado.. disfruto la sensación arrebatadora y pasional de mi deseo oscuro.

Voy dando tumbos en las paredes negras de estas calles, voy gozando de la situación, mi espíritu jadea y me permito soltar una risilla traviesa.


Me agrada esta noche, me enloquece pensar en ti, me provoca una sed innegable el tan solo pensarte, es delirante el imaginar posar mis manos sobre la delicia que es tu cuerpo, recorrerlo a placer, deleitarme en tus zonas más prohibidas.

No deja de ser una cuestión turbia ¿una maldición acaso? ¡Maldita manzana prohibida impregnada con ponzoña lasciva!
¡No me importa! ¡Es pérfido!

Pero deseo tu boca y necesito tus labios.

Ansioso por reclamarte estoy vagando por las noches, me tienes aferrado a tu cuerpo que es una maravilla ¡Quiero, necesito tomarte por la cintura y matar mi pasión maldita en tu roja boca!
Me llena de placer el simple hecho de saberte ajena, vibrante, latente, prohibida.

Te necesito pero no te engaño, no es amor lo que me induce este dolor en el alma, es sólo impuro, imperfecto, vil deseo.

No necesito amor, no sé nada del amor (no me interesa) sólo quiero estrujar tu cuerpo tan vivo, sólo se trata de poseerte, éso es... y la noche me ve sonreír y las estrellas son mudas testigas de mi cínica risa.

Es un reclamo y una posesión salvaje, sólo de eso se trata.

Salvador M El Bohemio ®





Nigromántica


(Dedicado a Missa Harley)

De atezada noche, indómita y fiel a la esencia de lo arcano, bien amada de las tinieblas.


Tan elegante como los felinos, impredecible, beldad siniestra con deseos de funestos desenlaces.

Libre andas por los tejados y por los suspiros de los que duermen y derramas el cántaro de tus sombras sobre los sueños de las personas.

Eres fiel a tu naturaleza, eres una adoración devaluada del firmamento, penumbra ajena, solitaria del alma, destino incierto.
Te crees forastera en esta tierra tan simple, pero eres mi joya preciada de oscura obsidiana, de engarzados apetitos, de bermellones y pérfidos fanales.

Dolorosa y despiadada con las certidumbres de los olvidados, amorosa dueña de los pícaros que se dejan seducir por la luna, de los que se aman entre las nubes y se cobijan en la azulina luminiscencia de la vieja esfera plateada.

Diosa sombra, diosa escurridiza, diosa de las mil caretas, diosa traviesa, madrugada de lentejuelas de estrella, sonrisa del bruno, leal retrato de lo velado.

Mis quimeras y ánimos quedan a merced de tus zarpas y tu hálito me otorga un dulce beso óbito sereno.

Vagamos entre las nubes, saltamos entre las estrellas, dormitamos en la cuna de una luna pulcra y nigromántica.

Eres de un amor oscuro pero atrayente.

Salvador M El bohemio
México 05 de Enero del 2016 ®



martes, 1 de diciembre de 2015

Te veo

Te veo, aunque me creas ausente, inexistente, crees que me alejo y que no estoy, pero te veo, te observo, te sigo, todos los días y sobre todo en las noches, en cualquier lugar y a cualquier hora, porque te veo.
No, no es amor, no te confundas, no es que te que desee, no, no es lujuria lo que me atrae a ti, no es tu cuerpo tibio y joven, no es tu mundo ni lo que lo conforma, no me interesa tus relaciones, tus amistades, nada de lo que haces o hagas tiene valor para mí, no hay forma en que me pueda importar tu felicidad…
¿Sabes? Lo único que requiero de ti… es un poco de tu furia, un poco de tu tristeza, un poco de tu soledad, de tu frustración, de tus ganas de llorar y de morir, todo eso aderezado con lo más delicioso que hay para mí en este plano, en esta zona, en esta realidad: tu miedo, sí, tu miedo, eso que te hace experimentar un frío recorriendo tu espalda cuando sabes que algo no está bien, que algo no podrá salir bien, ése miedo, esa ausencia de todo, ese vacío en tu alma.
¿Qué quieres que haga? Soy un parásito, algo íntimo para ti, estoy en ti, para colgarme de tus pesadillas, estoy aquí para que me lleves contigo siempre que te deprimas y tengas ganas de morir… ¡Pero por favor no te mueras! ¡Eres una fuente de alimento deliciosa! ¡Me agrada que tiembles, que sufras!
¡Te veo!
Y siempre estaré contigo, mientras “vivas”
¡Te veo!

Salvador MZ El Bohemio
30/11/2015 (R)


Un sueño

El sueño
Me descubro entre tinieblas, soledad y una demacrada realidad, hay cascadas de horas muertas que descienden al olvido.
Infinidad de nada hasta donde alcanza la vista, y nada es natural aquí, no siento alguna caricia de vida en mi cuerpo triste, sediento, marchito. No hay dolor porque todo está muerto, todo es nebuloso, yermo, estamos perdidos, estoy perdido.
Todo está acabado, todo es un ópalo de oscuridad en mi alma, todo es muerte en mi boca, un susurrar sin más, sin esperanza.
No hay amor en estos sueños ni pasión que valga la pena encender, mis brazos ya no encuentran calor. Trato de llegar al despertar y me descubro hundido entre las fauces de este sueño traicionero, inmundo, bestial, profano.
Este sueño quiere mi sangre.


Un sueño
Me llaman o me llamo Néstor Javier y se me apoda "el hereje", así me dicen porque dicen algunos que no creo en nada que tenga que ver con el espíritu y con los diversos credos y formas de eso que llaman fe.
No es que no crea en nada, simplemente no tengo tiempo para creencias.
Soy un hombre de archivero, de café en las mañanas y juntas de trabajo en las tardes, soy un magnífico cabrón para mil y un proyectos, la empresa es mi casa.
O al menos eso era hasta el día de ayer...
Hoy me encuentro perdido en un sueño terregoso, una tierra de nada, nada está bien aquí, lo sé muy bien, todo está gris, es un sueño salado sin mar, es un sueño que me produce un asco, una bilis, un mal sino ¿Cómo es que un maldito sueño puede producirme esta desesperación? No lo entiendo, pero confirmo que es una pesadilla cuando le veo ahí, a la distancia, en este lugar en donde la misma distancia no se puede decir que signifique algo.
¡Ahí está! ¡Es un pedazo de oscuridad envuelto en viento negro! ¿Y acaso el viento puede adquirir color? No, no sé el viento, pero el miedo que experimento al verlo difumina mi visión, los colores se diluyen ante esa presencia que anuncia pesar. ¡Empiezo a correr o a volar! ¡Es un sueño y todo es confuso al por mayor!

Aquella oscuridad, esa mancha, aquel que me observaba parece estirar sus largos brazos para sujetarme y estoy seguro que en mi cabeza escucho una voz áspera, un berrido infernal, y si en los sueños lo putrefacto adquiriera voz, esta sería la suya, es una perversa voz que me dice, y me grita: “¡Aquí, aquí será!”
Y yo le contesto a gritos ¡No nunca aquí! ¡Nunca aquí! ¡Rezó por escapar!

El sueño cambia otra vez, texturas nuevas lo cubren todo, estoy en otra “dimensión de sueño”.
¡Maldito sueño de pesadilla! ¡No puedo salir! Y aún cuando he creído que por fin me he escapado, me encuentro sumergido en otro sueño màs ¿Qué diablos es esto, que me pasa? ¡Aquí hay colores, deformes colores, pero al fin al cabo colores! ¡Un especie de mundo de locura y distorsión, un maelstrom de perdición para mi mente, me siento acabado y hay un afluente de oscuridad que proviene de algún lado.

Experimento un entumecimiento, no puedo moverme. ¿Algo me sujeta de la mano, alguien, esa cosa negra? No, no lo es, es la mano de alguien conocido. Irrumpe una luz cálida que desvanece las tinieblas que me rodean y observo a la persona que me sujeta ¡Es mi madre! ¡Me sonríe!
Algo me dice, no le escucho ¡La oscuridad regresa! Un chirrido entre el torbellino de oscuridad, un grito de trueno… “¡Aquí, aquí será!”, pero aquella que parece mi madre grita “¡No, nunca aquí!”, me suelta la mano y me hundo en algo màs blando, la ilusión trasciende a otro màs allá.

Creo despertar, pero me equivoco de nuevo ¡Ahí está él! ¡Esa cosa maldita oscura, asquerosa está enfrente de mí…! No veo sus ojos, están cocidos con un hilo grueso, parece un muñeco maltrecho, demacrado, sus labios están cerrados su piel tiene un aspecto ceniciento, no se mueve, no respira ¡Y sin embargo lo escucho! “¡Aquí, aquí será!”, siento que me rasguña, siento que me aplasta, trato de apartarme y gritar, sòlo lo pienso «¡No nunca aquí, nunca aquí!»…..

¡Me despierto, esta vez lo he logrado! ¡Estoy realmente despierto! Estoy en mi cuarto, son las tres de la mañana, la hora del diablo, las sombras todavía cubren con su manto todo a mi alrededor. El alivio que sentía hace unos pocos segundos se diluye, no hay esperanza, no le veo, pero es innegable su presencia, está en mi mente y me repite en mi mente “¡Aquí será, aquí será, aquí sí será”… Con indescriptible horror me escucho contestando en voz alta, ajena —¡Sí! ¡Aquí sí, aquí será, aquí sí moriré!

Salvador Méndez Z El bohemio
México 28/10/15 (R)


Lasciva


En días pasados, opacos y tristes, en noches añejas frías y abandonadas, el tiempo era gris, mis horas estaban muertas, todo era igual en este penar aunque el olvido lo devoraba, y todo era inocuo, falso, efímero… hasta que cambio…
Hasta que emergiste de mis pesadillas y te uniste a mi sombra, y desde aquel tiempo me acostumbre a ti, fue exquisito, y ahora mis manos te extrañan, extraño tus besos carmesí.
Oscura belleza de muerte sádica, incitándome, reptando por mi columna, acariciando este cuerpo, guiñapo de amor roto, muérdago del diablo.
Adorable arpía de ojos rojos y lengua viscosa, te agrada lo prohibido, me agrada lo prohibido y no existe algo más profano e ilegal que tu cuerpo tan caliente y fatal.
Clavas tu mirada en mí alma y después tus negras uñas que son zarpas de tigresa en celo, me carcomes la voluntad, soy tuyo para siempre y el “para siempre” para ti es apenas unos pocos minutos, eres mi perfecta impía portadora del placer, arcana rosa negra incrustada en mi corazón, fuente de obscenidad y desenfreno, muerte para todos los don juanes, fatal desenlace para los que buscan placer fácil, sé que me matarás, y lo ansió al abrazar ese cuerpo sensual que destila veneno, labios abiertos dientes afilados, lengua húmeda, muerte lenta.

Salvador MZ El Bohemio
01/12/15 ®




sábado, 28 de noviembre de 2015

"PRESOS" Parte II



“¿Y era demasiado pedir una noche en el limbo disfrutando de tu cuerpo?”

“Hyggelig”

"PRESOS"

Parte II

“Oportunidad”

Pasar la madrugada contando estrellas en la ciudad no era lo mejor para un alma deprimida, las cuentas no cuadraban y el amor era un “bello recuerdo” en ese instante, la vida se había detenido esa noche, ya no sonaba el ritmo del tiempo en las olas infinitas del existir, y no existía màs para ellos o al menos eso aparentaba.

—¡Vamos Dina, tienes que recobrarte un poco! No es el final, es màs bien un comienzo —dijo Mateo mientras tomaba una copa de brandy, pensando en lo que sería màs adecuado decir después—.

—¡No seas idiota Mateo! A ella le tomara tiempo salir de ésto, tantos años viviendo al lado de un tipo a quien consideraba “el amor de su vida”, no se pueden dejar de lado tan pronto. —dijo Mabel mientras observaba a Dina que naufragaba entre negros pensamientos.

—“Un clavo saca otro clavo” ¿no? Aquí estoy como buen… “amigo” por si Dina lo necesita. Ya en serio me preocupa verte asì.

—¡Basta! ¡Déjenme sola! No necesito que me tengan lastima, yo estaré bien. —dijo Dina simulando sonreír.

—¿Entonces, te dejamos sola, èso quieres? Asì sòlo vas a pensar y pensar y no llegaras a ninguna maldita cosa buena y sòlo te desvelarás sin razón, si quieres llora acá en mi hombro amiga, desahógate, confía en mí, —decía Mateo ante la mirada inquisidora de Mabel, a quien no le acababa de convencer tanta buena “disposición” del tal Mateo.

—Mira que aquí tienes tu casa, quédate a dormir, mañana podrás pensar mejor las cosas. —dijo Mateo sonriéndole a la luna, a las estrellas y a la vida un poco.

—¡Maldición! ¡Tengo que hacer una llamada! Tengo que ver si tengo posibilidad de que te quedes conmigo —dijo Mabel mientras le dispara con los ojos una ráfaga con municiones cargadas con desprecio al tal Mateo, y Mateo sòlo se encogía de hombros y sonreía divertido.

Mabel salió de la habitación, aquella agradable “sala de estar” en el departamento de Mateo, Mateo quien era un amigo de Dina desde los tiempos escolares, Mateo quien era un “buen chico”, quien a la vez se había convertido en un “buen hombre”, quien a la vez era el lejano recuerdo de una tarde entre helados y risas, Mateo quien hace tanto tiempo se le había declarado, quien le había dicho alguna vez que no quería màs en la vida que hundirse entre sus piernas una y mil noches, tener hogar y salvación en su corazón, estar encerrado en ella como un mágico genio de la pasión, Mateo, esperando, siempre Mateo, Mateo el de los ojos de pasión… « ¡Maldito cabròn sensual!» —pensó Dina, mientras recordaba a la vez a Jonathan y sus mil y un mentiras, todas sus falsedades, todas sus pendejadas, todas sus noches fuera, lejos de ella y de su cuerpo—. «Sí, quizás, quizás sòlo una vez, quizás»

Mabel regreso de la otra habitación con la respuesta para su amiga Dina.

—Te puedes quedar en mi casa, ya le explique a Calixto, no hay problema, ¿qué dices amiga?

Dina lo pensó un instante, un mínimo instante y contesto con la seguridad y confianza que sòlo el brandy puede otorgar con un “¡No! No te preocupes, me quedo aquí, Mateo ya me ofreció un cuarto, me quedo…”

つづく

Continuará….

Salvador Méndez Z El Bohemio

México 16 de octubre del 2015 ®




¡Vamos!

Me envuelvo el alma con deseo impuro y me dejo quemar la piel con tus besos y caricias ardientes que recorren todos mis sueños y fantasías.

Tu lengua no ofrece piedad en mi boca y claudico a tus impulsos, a tus deseos, y te quiero querer tanto que mis brazos y mi cuerpo se dejan llevar entre las rosas de tus brazos y mi alma es tuya esta noche y mi corazón enmudece y la vida es grande y el sexo es pleno.

Llévame y mátame y destroza esta tristeza, y llena mi noche de amor y mis labios de savia, de pasión, llena mi vida, arranca la tristeza mis recuerdos, ven a mí y piérdete en mí esta noche, sòlo esta noche.

Arranquemos a las horas los gritos de placer, los orgasmos de la vida, los sueños calientes de los abandonados, los cúmulos de besos que no tendrán los desamparados, vamos a robarle a la noche las ganas de pecar, vamos a matarnos un poco màs esta maldita noche, esta perra noche, esta inmunda noche, vamos a besarnos hasta el alma, desfogar los sexos, lamer los cuellos, lamer el cuerpo y la chingada vida… ¡Maldita sea la espera! ¡Vamos!

Salvador Méndez Z El bohemio

México 16 de octubre del 2015 (R)

"PRESOS" Parte I



TOSKA

"PRESOS"

Parte I

“Dejando”
“No me creía, nunca me creía y por eso siempre le tenía que mentir”

—Eso se escucha muy tonto ¿No crees? Para un tipo de tu edad andar diciendo esas pendejadas… ¡Uf!

—Entonces… ¿A eso se resume todo? ¿Soy un simple idiota?
— ¿Idiota? ¡No que va, idiota sí, simple nunca! Sólo que esa frase… ya no te va —dijo Lucas mientras aspiraba el humo y se le iluminaba el rostro con el tono rojizo del último cigarrillo sobreviviente de aquella madrugada “salvaje”, como le encantaba a él llamarle a sus juergas—. Mira lo que ha pasado le pasa a miles de personas en el mundo, conocen a alguien, se enamoran, se besan, tienen sexo delicioso o quizás no y después de un tiempo algo como la vida misma pasa y se separan… ¿Por qué crees que no me he casado? Toco madera, no, no, no.

—Tu forma de ver las cosas en cuanto al amor es muy simple, ella y yo, nuestro amor era algo bueno, pero yo… bueno fallaba demasiado.

—Para eso también hay solución, unas pastillas muy buenas. —dijo Lucas mientras sonreía divertido y feliz con su observación.

—No seas imbécil, no me refiero a eso, cuando el amor se jode es por un todo, no nada màs se va todo al carajo por nada, se va a la mierda por un gran todo.

— ¡Mira Jonathan! El amor se va al diablo porque el amor es una ilusión, sòlo los locos y los poetas se fían de la cosa llamada amor, nosotros los simples humanos debemos de gozar, y esta noche, esta noche tú tenías a esa morena lista para gozarla, la tenías a punto y la has decepcionado con romanticismo y nostalgia cursi. Me va a costar convencerla de que no eres gay o algo asì.

(Aquello había resultado un pésimo error, la morena quien atendía al nombre de Marian le había estado acariciando la entrepierna y le había metido la lengua varias veces en la oreja tratando inútilmente de “ponerlo a tono”, le decía de todo para calentarle el ánimo y nada parecía funcionar, él no respondía a nada y ella acabo por abandonar la faena y se levanto del sillón, ofendida, mientras le lanzaba una mirada de reproche a Lucas, quién a su vez encogiéndose de hombros acabo dar por terminada la pequeña fiesta y solicitar un taxi para las chicas.)

—No estaba de humor ¡Maldición! ¿No entiendes que apenas antier ella se recostaba a mi lado? Apenas ayer ella y yo compartíamos cama, apenas…

—Y apenas antier yo me “tire” a la morena deliciosa que hoy no te quisiste merendar y no por eso yo iba a sentir celos si hoy tú hubieras probado esos labios carnosos y sexys mientras le explorabas la entrepierna. Eres mi amigo del alma pero no te puedo ayudar si tú no te quieres ayudar ¡Olvídala, deja atrás esa vida!

Jonathan ya no le contestó, se limitó a observar a través de la ventana la gran ciudad que continuaba con su disfraz de “calma” envuelta en un sopor de ensueño y él se preguntaba por dónde diablos estaría ella, en donde se habría refugiado, quizás con un familiar o una amiga, al final eso no importaba, era lo de menos, lo importante era tener la esperanza de que lo extrañaba a él tanto como él a ella, imaginar todavía que en el fondo, tras sumergirse en el remolino en el que se había convertido sus vidas, allá en lo profundo todavía existía una leve esperanza de un reencuentro, saldar deudas, procurarse de nuevo amor, de perdonarse…blah, blah, blah… etcétera….

— ¡Eaa! Deja de estar como un maldito zombie acaramelado, me han dado ganas de vomitar y no creo que sea por tanto licor, vamos te prepararé el sillón o una colchoneta para que duermas un poco. —dijo Lucas tirando la colilla por la ventana.

—No, no te molestes, me voy a casa, por hoy ya estuvo bien de todo.

— ¡Caray! De haber sabido que ibas a salir con esa trastada le hubiera dicho a Milena que se quedará, ella se iba a quedar ¿sabes? Pero te vimos tan mal que se nos hizo mala onda estar cogiendo al lado mientras tú estabas aquí en la sala con tu cara de perro triste ¡Ay!... de haber sabido…

Jonathan se despidió de su buen amigo, prometiendo que la próxima vez que pasará algo asì, él y su cara de perro triste se marcharían del lugar antes de joderle la noche.

— ¡Bah! ¡Olvídate de eso! Me hubieras dejado pedir un taxi…

— ¡Despreocúpate! Se ve oscuro pero ya no tarda en abrir el metro, tomaré el primer tren y adormir en "casita"… (Sin ella).

— ¡Está bien! No soy tu mamá de todos modos, nos vemos…. —dijo Lucas con cara de “tú sabrás”.

— ¡Adiós!

Jonathan salió, el frío arremetió contra su cara y manos, él se apretó la chamarra y empezó a caminar, el metro estaba cerca y ya se veían algunos trabajadores madrugadores, quizás padres de familia, cosechadores de ilusiones, padres de niños y niñas risueñas, con motivos para despertarse y luchar, por el amor de unos brazos, pero ¿y él, qué tenía él? La respuesta era simple, sólo la tenía a ella, la que ya no estaba, la que ya no le iba a recibir con reproches por llegar tan tarde y apestando a licor, la que a pesar de todo lo recibía y entre dormida ya en la cama se apretaba a su cuerpo, ella sólo ella y él tan tonto y ella ya fugaz.
Caminaba mientras observaba los tenues rayos de la naciente alborada, de un débil amanecer que con timidez disipaba las sombras de su amargura mientras se juraba que habría un reencuentro, una esperanza, un regreso a sus brazos y sus besos, todo eso y más sin excusas y tonterías, él la amaba y la necesitaba... ella era su vida.

つづく

Continuarà….

Salvador Méndez Z El Bohemio






Desamor parte II

Y tratamos de escapar de escabullirnos por los estrechos del olvido, tratamos de arrinconarnos entre las sombras, solicitando refugio a la luna y a las noches frías, dejamos los besos allá en los labios de los que ansiamos que quizás no seamos nosotros.
Te alejaste en medio de unas luces rojas que anunciaban un “no me sigas” y descubrí que las noches sin ti son estrellas muertas reclamando calor.

Nos perdimos de todo, nuestros cuerpos se han perdido de nuestras caricias, nuestros labios de nuestras lenguas, nuestros sexos de nuestras bocas y nuestras ilusiones se marchitaron en nuestro sueño y nos soltamos las manos y nos perdimos de vista.
¿Nos veremos al amparo de una luz amiga alguna noche? ¿No cubriremos nuestros labios con amor en el lecho que coronan las pasiones? Las respuestas son presa del destino, de la vida y de la muerte, de los pasos que nos lleven al futuro incierto, nos dejamos y dejamos a la suerte decidir.

Hay otros sueños que nos aguarden, otras ilusiones en otros ojos, en alguna mirada con deseo, y no habrá ya màs reconocimiento en torno a nosotros y veremos como la vida danza a su manera con cada uno. Te dejas llevar, me dejo llevar, nos lleva la vida, nos lleva el amor, nos lleva la muerte, nos llevan las alas de un desapego.

Se morirá la parte que era el “nosotros”, se incendiara el recuerdo de los besos compartidos, nos soltaremos, nos saltaremos, nos iremos al olvido….

Nos soltamos, nos olvidamos, se nos olvida el “seremos”
No hay un “nosotros”, el desamor nos cubre y cierra los ojos, nos sella los labios, nos separa, te dejo ir con pesadumbre… porque no te dejado de amar.

Salvador Méndez Z El Bohemio
México Miércoles 16 de septiembre del 2015 ®

"Encuentro"


"Encuentro"

Me topé con tu mirada fría una noche de otoño entre las horas marchitas de los muertos sueños .
Belleza angelical de asesinas intenciones, de furia y sangre engarzada, de buena o de mala muerte según se crea, según se sienta.
Inevitable y magnífica guadaña que dibuja sonrisas escarlatas en rostros aterrados.
Traviesa niña del pecado, con besos afilados que germinan entre rosas rojas. tibias y sangrantes, besos mortales en la piel de tus amores, amores de una sola noche, de unos pocos segundos, amor con minutos contados, con esperanzas truncadas.


Asesina pálida, de labios crueles, de pasiones castrantes, de intenciones mórbidas, todo al final, en la noche se concentra para ti, para tu alma de obsidiana, de almas te nutres, con muertes te cobijas.

Hay algo terrible en ti, hay algo que engaña en ti, hay algo que espanta en ti ... Al final hay algo seguro en ti ¡Eres mi muerte!


Dedicado a la inigualable Missa Harley (Carmen Ramírez)


sábado, 19 de septiembre de 2015

“La mala hora”



Siniestras cosas pasan en la noche, siniestras cosas que traen las plagas, la “hora mala”, los malos tratos que hacen que los verdugos se apresten para destrozar los sueños, la mala cosa, la mala vida, siniestras pesadillas, no hay más, hay muerte y caminos que desembocan en el abismo, la perdición es el fin.

Mala madrugada, mala suerte que araña los ojos de los infantes, oscuridad detestable, ánimas del olvido, la mala muerte, la mala hora, los malos hábitos, cadenas al corazón, fauces de la desilusión, la mala vida de los tontos, la mala hora de perder mis ojos.

Cubierta de muerte arremetes, verme sufrir te da un placer inigualable, te provoca una sonrisa enorme de media luna, afilada guadaña de fulgurante agonía, acuchillas, desgarras, me desangras, me sorbes la sangre, me lames el alma, mala hora para salir a buscar aventura, mala noche para desear amor, mala sed de licor, mala hambre de mujer, mala muerte al corazón.

Se cubre de rojo la noche, aúllan los perros por no ver estrellas, por no ver la luna, aúlla el alma por no encontrar consuelo, aúlla el viento gélido, lamentos fúnebres, todo es oscuridad cuando tus labios sellan mi suerte, cuando me dejas sin voz, cuando el diablo danza con frenesí bajo las farolas de un viejo parque, cuando me dejas solo y perdido en la mala hora, en la mala vida, en la mala muerte, en las frías memorias de un cruel olvido.

Mala hora para conocerte nunca he tenido buena suerte.

Salvador Méndez Z El Bohemio
México 17/09/15 ®


lunes, 24 de agosto de 2015

Misteriosa y terrible...



Misteriosa, terrible, nebulosa en la espesura de este oscuro y gélido terror, entre las sombras que empiezan a ser tan cercanas y familiares.
Llegas vestida de noche con esencia de muerte y sueños tan rotos, aúllas por amor, buscas en las cenizas de viejos deseos, de pasiones de fuego en alcobas llenas de calientes caricias, rasgas la existencia misma con tu mirada de luna, severa, áspera perfección del misterio.
Hay más ardor entre tus labios que en las mismas fauces del averno, caliente resequedad de la piel que espera en las madrugadas, asfixiante resolución de saciarte y que me tengas.
No te niego, ni me escapo de tus brazos que se rodean de fríos quejidos en el viento, al contrario me pierdo en ellos, me acaricio entre las calles y te busco a media noche en los recovecos más lejanos.
Hay algo en ti como la muerte, eres fría piedra, seca de sentimientos pero a la vez eres cercana a mi alma negra que no te temo más bien te deseo, te necesito, es una fatalidad tenerte pero mi ansia no decrece.
Recorres las noches del tiempo con tu mirada tan negra, espesa y profunda como el infinito, como la misma muerte, mi corazón busca la felicidad entre las fauces de un hórrido sueño, dejo mi cuerpo a la intemperie, soy una ofrenda echada al río eterno, saciarás tu sed conmigo, me rendiré al olvido entre tus fauces de horror y tus besos de mujer.


Salvador Méndez Z El Bohemio
 México 24/08/15 ®



Dios no permitas...

¡Dios no permitas que me encuentre!

Una carrera en medio de la nada, las tinieblas rodeaban todo y eran todo. Aquél pobre sujeto estuvo en varias ocasiones a punto de caer, de sus labios se escapaba susurros y algo parecido a oraciones, suplicas repetitivas e infinitas combinadas con resoplidos resultados de tan extenuante recorrido, él decía:
—¡Dios no lo permitas, por favor, no lo permitas! ¡Tejuro que no buscaré más problemas, te lo juro mi diosito!
Un tropezón más y una punzada experimento en pleno tobillo, aquella carrera loca en plena oscuridad le estaba resultando cara, aun así de forma lastimera él continuo avanzado con trabajos, pero aun así avanzando en medio de la más negra noche y continuaba sus suplicas que más bien eran ya lamentos.
—¡No lo permitas, no dejes que me vea! ¡Protégeme mi Dios! ¡No quiero ver de nuevo su cara, su horrenda expresión, no la soporto! ¡Su maldito aliento y sus manos tan heladas! ¡Dios, yo no la quería molestar! Era un estúpido juego, nada más, no creía en esto, mis… mis amigo están muertos… ellos tampoco creían… ¡No la quería molestar, no la quería perturbar! ¡No es justo!
Con mucho esfuerzo llego al final de aquel camino, ya podía vislumbrar la esquina y algo de luz se podía observar más allá, quizás ya podría salvarse, quizás Dios había escuchado sus ruegos. Dio la vuelta y un grito quebró el silencio de aquella noche funesta…
—¡No Dios no permitaaaas! —grito el pobre, su cara era una mueca de horror puro.
Ante él se encontraba ella, fea, deforme, una careta de odio puro, horrible, asquerosa y temible, con unos ojos negros como pozos sin piedad, una sonrisa de guadaña afilada, repugnante en exceso, ella dejo de sonreír y apretando los dientes con furia soltó una voz de nota de violín del infierno y le dijo:
“Dios no existe”
Y todo fue oscuridad sin estrellas ni alma, ni más vida.

Salvador Méndez Z El Bohemio
06/08/15 México ®


"Eterna"

“Eterna”

Te descubrí en el centro de añejos vestigios, terrores profanos y nocturnos.
Te mostraste con hambre de amor, con sed de caricias, y yo te di mi cuerpo y mi sangre, un regalo de mi ser a tu cuerpo hermoso, tú naturaleza es lóbrega, hay un bálsamo de muerte en la noche, pero es una muerte ceñida por rosas, placer y labios rojos.
En esas tinieblas me abrazo a tus senos, me aferro a tu presencia, eres real y a la vez eres noche y niebla, te difuminas con la brisa pero te impregnas en mis poros, eres parte de mi psique, eres sentimiento vivo, sangrante, ardes en mí, recorres mis venas, acaricias mis labios que se abren ávidos de ti.
Y tus labios me dan de beber eternidad con un néctar delicioso, me abrazas, tus ojos son preciosos rubíes que refulgen en la oscuridad como ardientes carbones, siento tu lengua ígnea en mi cuello, me subyugo a ti con amor y gusto, a sabiendas de que solo soy una ofrenda, un sustento, una vianda para saciarte.
No me importa, si de ésta forma te pertenezco, si de ésta forma puedo estar a tu lado, si soy un objeto para saciar tu eterna hambruna, no importa que así sea no quiero más, necesito ese abrazo a mitad de la madrugada, necesito tus labios besando mi cuerpo como si saborearás una pieza suculenta.
Me dejas exhausto cuando te vas, antes de que lleguen los primeros rayos del sol los cuales me fustigan el cuerpo con ese calor que arde, los odio, no quiero estos despertares llenos de luz y sonidos, no los requiero más, me hundo en lo opaco para ser feliz, lo ansío.
Me gusta andar a tu lado, recorrer tus senderos ocultos, los que solo tú vislumbras, sé que usas para saber de esta vida, para conocer lo que es “vivir”, pero yo prefiero susurrar que esta vida es una falsedad y mi única verdad encontrada eres tú, y te sigo como un perro para saber de tus labios y cuerpo la verdad de la noche.
Me encadeno a tu cuerpo con esta necesidad enfermiza, no puedo negarte, negar mis sentimientos, acribillar el corazón, no puedo negarme a tus deseos, a tus exigencias sobre mí, tuyo es mi destino y eso te divierte, te veo sonreír y me agrada.
Te amo con intensidad como se debe amar todo lo que es prohibido, como solo se puede querer cuando se sabe que el tiempo junto a ti será corto, opaco y la necesidad es mucha.
Mientras estas manos no presenten signos de marchitarse, me tendrás siendo una llama de vida para tu fría noche, continuaré abrazando ese tu cuerpo tan querido, fijaré estos mis labios a tu pecho y sexo y me sumergiré en tu infinito misterio, tú lamerás mi sangre para que sea tu fuerza, juventud y parte de tu nocturna belleza, así aunque yo fenezca, estaré por siempre en tu ser, tú que eres una eterna amante de las tinieblas, eterna belleza de mis noches en el patio del olvido.

Salvador Méndez Z El Bohemio
México D.F. 06/08/15 ®


domingo, 5 de julio de 2015

Diabólica

Diabólica
No queda más que admitir que siento un frío glacial y un miedo inconmensurable cuando tú cual lóbrega penumbra vienes a eclipsar mis días y me encadenas a tus pechos que no son gracia ni gloria, más bien un pecado mortal que hace arder mis manos cuando no mis labios.
Hay una oquedad siniestra en tus ojos, algo profundo se revuelve en tu mirada, me siento frágil e inseguro de que exista bondad en este mundo cuando tú órbitas mi realidad.
Mis pies se hunden en el fango entre asquerosidades despreciables, tú ríes y resoplas en éxtasis, quieres morder y lamer mi alma, rasguñar mi piel y destrozar mi fe.
Yo no puedo escapar, me sujetan tus manos, aferras mi sexo y clavas tus horribles fauces en mi pecho, en el cuello y disfrutas devorando mi ser, lamiendo con tu lengua viscosa sin que haya lugar sagrado ni prohibido en mi cuerpo. Me comes la esperanza.
Es un deleite para ti este desenfreno, esta hórrida pasión maldita, me hundes entre oleajes de tiempo muerto, porque cuando tú estás todo se detiene, las gotas de una lluvia amarga se quedan estáticas flotando, brillosas como bellas joyas, pero es la muerte este tiempo aciago. Hay sangre y muerte alrededor, no puedo parar esto y tu sonríes con malevolencia y veo la sangre entre tus dientes afilados, sangre mía, sangre de todos los desdichados que han pasado entre tus brazos y han bajado a tu erebo.
Te odio y aun así sigo besando tu grupa, sí estoy condenado, te maldigo pero aun así lleno de ósculos besos lívidos tus mismos pies, estoy perdido, el diablo me jala, se atiborra de mi deseo y ese diablo tiene aspecto de mujer, fémina diabólica…

Salvador Méndez Z El Bohemio
02/07/15 México ®






¡Nunca solos!

¡Nunca solos!

El bosque seco y oscuro no era un buen marco para aquellos aventureros que disfrutaban de las caminatas, se les veía preocupados con temor en sus rostros:
—No hay nada más, está terrible, algo en él está mal —dijo Alicia, mientras desviaba la vista hacia el arroyuelo cercano—.
— ¡Claro que está mal, es obvio! —dijo Ernesto—. ¡Míralo, su piel está jodida!
—¿Qué podemos hacer? —pregunto Alicia, ya un poco más alarmada—.
— Estamos muy alejados del poblado y no sé qué tenga pero es muy extraño, se ve cada vez peor, no queda otra más que llevarlo al pueblo.
—¡Dios mío, mira Ernesto! ¡Se le ha desprendido un pedazo de piel del lado derecho de la cara un pedazo cercano a la boca! —grito Alicia aterrada—.
—No podemos perder más tiempo, Alicia, hay que arrastrarlo al pueblo, quizás si lo sujetamos de los brazos o cargarlo. Yo no sé mucho de primeros auxilios, pero dudo mucho que le sirvan ahora.
—¿No tenemos medicamentos, quizá algo pare el dolor? —pregunto Alicia—.
—Nada que le pueda servir, no sé si será recomendable darle cualquier cosa, me acercaré para ver cómo le puedo ayudar.
—¿Será infeccioso? —Alicia abrió los ojos con temor—. ¡No, no te acerques Ernesto! ¡Puede ser contagioso, necesitas proteger tus manos, ayer estaba bien, no sabemos que le pudo haber causado esto en tan poco tiempo.
—No podemos dejarlo así —dijo Ernesto—. Tenemos que hacer algo, Alicia, no podemos quedarnos quietos sin hacer el intento.
—¿Y si nos pasa a nosotros?
—Ni siquiera lo pienses —comento Ernesto, mientras sus manos temblaban por causa de la impotencia y el temor.
—No quiero acercarme, ni que te acerques tú —gritó Alicia, totalmente descontrolada—. ¡No te acerques!
—¿Quieres que lo dejemos aquí, abandonado a su suerte? ¡No podemos hacer eso!
—Si quieres, tú te quedas a cuidarlo mientras yo voy al pueblo por ayuda —dijo Alicia con lágrimas en los ojos—. Yo puedo hacerlo, iré y regresaré rápido.
—¡No, no me dejarás con el paquete, no lo harás, Alicia! ¡Él es tu amigo, yo casi ni lo conocía! —dijo Ernesto mientras señalaba al inconsciente sujeto que estaba a pocos metros recargado en un árbol—.
—¡Oh Dios mío! —Los ojos de Alicia se abrieron con estupor, mientras una mezcla de asco y asombro le hacía retroceder—. ¡Mira, se le acaba de desprender otro cacho de piel, ahora de su frente!
—¿Paulo, te sientes bien? Me pareció ver que se movía, Alicia ¿No lo viste?—. —dijo Ernesto, mientras vencía al asco para intentar acercarse—.
—¡Espera! —grito Alicia—. Creo que lo escuche murmurar algo.
—¡Hay que ayudarlo ya, vamos!
—¡No, ya te dije que yo no me acerco!
—¡Por Dios, es tu amigo, Alicia, tu amigo! —grito frenético Ernesto, el cual no podía creer que Alicia reaccionará de aquella manera—, «Siempre ha sido tan dulce» —pensó Ernesto.
—Es qué….
—Me quieren dejar aquí, malditos des.. ¡Cof, cof! Desgraciados —Un Paulo con dolor en sus irreconocibles facciones les hablaba con dificultad—. ¡Malditos amigos de mierda!
—¡Tranquilo Paulo, te traeremos ayuda! —dijo Ernesto—.
—¡Sí, lo prometemos, aguanta Paulo! —dijo Alicia, superando por poco el asco naciente y aferrado en su garganta.
—¡Váyanse ¡cof! Váyan…!
—¡Sí, amigo, lo haremos y te traeremos ayuda! —le dijo Ernesto con un dejo de alivio en la voz—.
—¡Cof! ¡Váyanse a la …chingada, hijos de perra! Pero… ¡Argh! Está bien, creo que no lo lograré…¡Cof! Y todo es por haber ¡Cof! Besado a esa puta ayer en el pueblo… ¡Maldita zorra!
—¿De qué hablas, cuál zorra? —le pregunto Alicia—.
—¡No lo hagas malgastar sus fuerzas! —dijo Ernesto—.
—¡No vuelvan al pueblo, me sentí… extraño desde que besé a esa puta pueblerina! ¡Cof! ¡Arggghh! —Paulo se empezó a quejar de forma terrible mientras gruesas gotas de sangre le escurrían de sus ojos, nariz y oídos.
—¡Se está desangrando! —grito Alicia—.
—¡Tengo que hacer algo! —dijo Ernesto, mientras se encaminaba para ayudar al pobre desgraciado, pero la mano de Alicia le sujetaba el brazo y esto aunado a su propio temor le impidió avanzar más que unos pírricos pasos—.
—¡No te acerques! —le volvió a decir una angustiada Alicia—.
—¡No seas perra, nos necesita!
—¿No lo escuchaste? Dijo que se empezó a sentir extraño después de besar a una tipa en el pueblo.
—¡Qué demonios! ¡Está empezando a vomitar sangre! ¡Se ha ido de lado, pero aun en el suelo no deja de salirle la sangre por la boca! —señalo Ernesto, perdiendo al instante toda la convicción de ayudarlo—.
—Se está muriendo, ya no lo podemos ayudar —dijo Alicia, mientras los ojos se le llenaban de lágrimas—.
—Entonces regresemos al pueblo para contarles y que manden a alguien que verifique si ha muerto o no.
—Pero, él dijo que no volviéramos al pueblo —dijo Alicia—. ¡Puede ser peligroso!
—No hay otro lugar a dónde ir ¿No lo entiendes? No hay otro lugar más cercano, el pueblo es la única solución —dijo Ernesto—.
—¿Crees que sí este muerto? —pregunto Alicia.
—¡Ya vámonos! Entre más rápido mejor, así le podremos mandar ayuda profesional. —dijo no muy convencido Ernesto—.
Después de una gran y muy cansada caminata por fin observaron a lo lejos el pequeño poblado de dónde habían salido en la madrugada para apreciar la lluvia de estrellas de las cuatro de la mañana. Había salido con frío en los huesos y ahora regresaban con frío en el alma.
—¡Estoy cansada! —exclamo Alicia, mientras el sudor le bajaba por la frente hasta los labios resecos—.
—No te preocupes, ya casi llegamos, allá se ve el pueblo, unos cuantos metros y pediré ayuda en las primeras casas que veamos —dijo Ernesto—.
Pero en las primeras casas en las que tocaron, sólo el viento triste salió al paso de aquellos fatigados viajeros. Continuaron caminando acercándose más al centro del pueblo y entonces Alicia fue la primera que vio una imagen de infierno.
—¡Dios, mira! ¡Hay gente tirada en la calle en medio de charcos de su propia sangre! ¡No puede ser! Empiezan allá y en la plaza se ven muchos más ¡Dios santo! —la pobre Alicia estaba aterrada—.
—¡Oh no, no puede ser! —un aterrorizado Ernesto, se alejaba de Alicia poco a poco, mientras en su rostro se dibujaba una mueca de terror—.
—¿Qué pasa Ernesto? ¿Por qué me miras así? —Alicia respiraba con dificultad mientras sentía que algo se escurría por su frente, ella creía que era sudor, pero al palparse y mirar la palma de su mano grito con horror—. ¡Sangre y pedazos de piel, de mi piel!
—¡Aléjate, aléjate! ¡No te me acerques! —grito Ernesto mientras retrocedía horrorizado—.
—¡No me dejes por favor! ¡Te juro que estoy bien, debe ser por la caminata, te lo juro que es eso! ¡Te lo suplico, no me dejes!
Ernesto dio la vuelta y corrió hasta dar la vuelta a la esquina y se calmó un poco a pesar de escuchar los gritos de Alicia que suplicaba su regreso. Ernesto resoplaba y estaba a punto de emprender su carrera para alejarse cuando se dio cuenta que algo sujetaba su pantalón, era la mano de un anciano que estaba tirado en el suelo, estaba sangrando pero todavía no tanto como para morir.
—¡Suélteme! —le grito Ernesto al anciano, controlando un poco las ganas de patearlo para librarse—.
—¡Escúchame, hijo, soy… era doctor!
—¿Un doctor? No te creo viejo, de todos modos no se ve que seas capaz de ayudarte ni a ti mismo.
—Sólo quiero que sepas que no vale la pena correr, deberías de volver con esa mujer que te está gritando…. Yo si pudiera iría con mi familia, pero ¡cof, cof! No creo llegar hasta mi casa, ya no tengo fuerzas… no saldremos de está pero si ella es tu mujer, regresa y consuélala lo poco que puedas, es mejor morir acompañado que sólo y tirado como un perro en la calle o dónde sea…. ¡cof!
—¡Ernesto por favor! —se escuchaban los gritos de la chica que buscaba desesperadamente a su amigo—.
Ernesto quiso correr y quiso llorar, al final aparto la mano del viejo que ahora tenía la mirada clavada en el piso y ya no decía nada. Lo dejó ahí.
—¡Ernesto por favor, regresa! —lloraba Alicia, sintiendo miedo y terror por su negro destino—. ¿Eres tú?
—¡Si, acá estoy, déjame ayudarte y perdóname por huir como un estúpido! —le dijo Ernesto mientras la sujetaba del brazo y de la cintura, más piel se le había desprendido de la cara y de los brazos y la sangre le brotaba por las orejas y nariz. Él mismo empezó a sentirse mal, algo le escurría por el cuello, no se tocó no valía la pena saber—. ¡Vamos a sentarnos allá, Alicia, en esa banquita en medio de aquellos árboles frondosos.
Alicia apenas puedo asentir. Ya en la banca se abrazaron en silencio mientras que el destino del mundo se hundía en un pozo negro, funesto y desolado. La muerte besaba en otras partes los labios de todos y todos sangraban por ella.

Salvador Méndez Z El Bohemio
México 01/07/15 ®



Despedida

Despedida

Un presagio aciago, un óbito inminente, mal añejo en vino agrio, cicuta de amor para tus venas queridas.
Un daño a tu ser, filo penetrante, beso perverso de mis ganas sucias, acecho ese hilo carmesí y lamo el adoquinado, no debe desperdiciarse. Te acaricio los menudos mientras me adueño con otra zarpa de una de tus caderas, bajo al glúteo y no omito que lo saboreo con gusto con premeditación y hambre de tus carnes.
Esta noche bailamos una pieza de despedida, no hay nada más que hacer, damos vueltas en la noche que arreboza, tú en mis brazos, todavía cálida, todavía amante. Goza mi amor, sonríe, tienes más surcos para más sonrisas.
Tarde, a deshora, sé que te irás, será la partida, te haré una ceremonia para inhumarte en el abandono de una greda fría. Te amo pero soy fin para tu itinerario. No habrá más besos.

Salvador Méndez Z El Bohemio 11/06/15 México ®




“Ojos muertos de mamá cuervo”

“Ojos muertos de mamá cuervo”

Clara Delia Luz despertó sobresaltada, creyó haber escuchado un ruido extraño, quizás entre sueños o más bien pesadillas, sí eso fue lo que tenía antes de despertar, una horrenda pesadilla. No estaba del todo segura si el ruido era real o producto de aquella pesadilla, un “error auditivo” u otra cosa. La fragancia de su propio sudor se mezcló con la de la noche cálida llenando sus pulmones y rebajando su esencial sentido del olfato. Debían de ser las tres de la madrugada. Clara no prendió la luz, no tenía caso para ella esa acción. Ella había perdido la vista hace ya tantos años mientras salvaba a su pequeña niña Raven Alexia y todavía hoy podía jurar que sentía el mismo dolor al recordar cómo se le habían quemado las pupilas esa trágica noche que perdió a su madre, su madre que era tan tierna con ella y con su pequeña nieta. Una tristeza terrible le cubrió el corazón pero a los pocos segundos se reconforto con el gran alivio de saber que había logrado salvar a su pequeña Alexia hace ya quince largos años de tinieblas.
¡Otro ruido! Esta vez estaba segura que provenía de la sala. ¿Alguien había entrado? ¿Sería su hija Alexia? No era probable, se había ido con su padre quien nunca sería buena influencia, con él no llevaba la pobre Clara buena relación. Clara estaba asustada, pensó en llamar a la policía pero en vez de esto se levantó y se encamino a la puerta de su recamara, tímidamente grito — ¿Quién está ahí, eres tú Raven?
Sólo el silencio y una falsa sensación de soledad le contestaron a la mujer ciega. Clara mantuvo su mano en el picaporte, su pulso se aceleraba y su respiración estaba agitada. ¿Acaso algún animal se había escabullido por alguna ventana mal cerrada? Era poco probable, los vecinos no tenían gatos, de eso estaba segura a pesar de la falta de su visión, los conocía bien a todos, sus gustos e incluso que mascotas tenían.
En ese instante sintió que alguien estaba del otro lado de la puerta ¡Lo sabía, lo presentía, lo sentía en la piel y esta se le erizaba! ¡Dios, estaba ciega pero por ésa misma razón, podía sentir el aura de la gente y del otro lado de la puerta había alguien!
Clara pensó en cerciorarse de que su puerta tuviera el seguro, lo hizo de forma rápida pero respiro un poco más aliviada al percatarse de que sí se lo había puesto. Quizás tendría así tiempo de llamar a la policía o a los vecinos, ahora tendría que ser rápida era obvio que aquella persona había escuchado su voz cuando torpemente pregunto por su hija. Decidida se encamino al teléfono pero se quedó petrificada cuando escucho que metían la llave a la cerradura de la puerta de su habitación. Un frío le recorrió la espalada. El picaporte giro, la puerta se abrió, Clara giró por reflejo aun sabiendo que no vería nunca la cara de esa persona…..
Clara respiró otra vez con alivió, había reconocido a aquella persona, era su hija Raven. Clara pensó en que todo era una broma de mal gusto, y pensó en reclamarle. Algo frío penetro su estómago una y después otra vez, sintió su sangre manar como una fuente tibia y después dolor… — ¡Raven! ¿Hija? —preguntó con voz débil.
—Silencio madre sólo vengo a dar fin a nuestra relación ¿Tú sabes, no? Cómo aquel dicho ¡Oooh, creo que me equivoque! Aquí no aplica eso de “Cría cuervos y te sacarán los ojos”, tus ojos muertos de mamá cuervo no valen.
Raven río y siguió clavando el cuchillo mientras Clara se desvanecía.

Salvador Méndez Z El Bohemio 11/06/15 México ®




Salvaguarda



I

Eres la salvaguarda que me aleja de las más terrible de las tentaciones, un pecado para no pecar, un fuego que nunca se apaga, una vida que no existe del todo pero es lo mejor que me queda, aquella vieja canción que arrulla a mi demonio, espada de amor que mata a la serpiente del deseo provocado por lo que no puede ser.

Fustigo al diablo con su mismo látigo, salvo al amor traicionándolo, soy un loco hablando de cordura, un perro viejo que trata de ser lobo, aúllo a la luna y me contesta el alba, fracaso de sueños, realidades que me queman, protesto ante el destino y el mundo se burla.
Soy un amor de perdición para vidas que florecieron en edén, me cansa el no ser el presente en tu camino, estoy condenado y me refugio en los brazos del frío, congelo mi sueño.
Me estoy ahogando en mi propio juego, en mi propio elixir de seducción, alzo la mano y la muerte saluda, cierro los ojos y la vida sonríe, nada es normal, soy un anacronismo, un desquebrajo. Te mando besos corazón y me devuelves tempestades.
Me dejo llevar de tu mano como un niño, me dejo ir, fluyo, me encadeno a ti porque la esclavitud de tu sexo es mejor a matarme entre ilusiones prohibidas, suicidarse entre tus piernas es mejor que ser sicario de la pureza.
No te doy mi corazón porque ya no tengo, te doy mi cuerpo, ése quizás te sirva de algo.
Mis estrellas están fijas en una dirección son clavos estelares fijos en una mirada que nunca se fijará en estas ruinas, en estos pobres huesos, en un corazón de viejo que huele a olvido. No hay redención, no me queda màs que ser opaco, negro y retorcido, pero no así en la pureza, no con la pureza.


II
En la penumbra mi espíritu busca al tuyo, mi alma se sincroniza con los latidos de tu corazón y sé que tú me esperas al final, que tus brazos son mi fuerte, mi esperanza, mi fuerza. Tus besos son la fuente inagotable de este renovado valor en mis pasos, soy lo que tú forjes, material dispuesto, amor ardiente, fulgor preciado de mis mágicas noches.

El amor es el fin, el amor es lo que impulsa, aunque lo que se quiera amar nunca se obtenga, esto se sabe, esto es y supe que no me quedaba más que amar, púes sólo involucrado en el amor se logra sobrevivir.
En la penumbra mi espíritu busca al tuyo, mi alma se sincroniza con los latidos de tu corazón y sé que tú me esperas al final, que tus brazos son mi fuerte, mi esperanza, mi fuerza. Tus besos son la fuente inagotable de este renovado valor en mis pasos, soy lo que tú forjes, material dispuesto, amor ardiente, fulgor preciado de mis mágicas noches.
No eras tú pero fuiste tú la salida de este laberinto.

Salvador Méndez Z El Bohemio
31/05/15 ® México 










"Ángel"


"Ángel"

Miércoles 04 de enero
“Ese amor es pecado me dijeron mis amigas”. Es absurdo les conteste, ¿Cómo el amor puede ser pecado? No supieron contestarme.
¿Maldición lo amo tanto!
Ellas se rieron y me recalcaron que aquello estaba mal. Yo no quise hacer caso ¿Qué sabían ellas del amor? Eran niñas inexpertas. No sabían nada de lo que era ver una sonrisa tan bella y sentir un calor en el pecho, no sabían nada de escuchar palabras bellas y sentir un calor especial en todo el cuerpo, en la entrepierna. ¡Dios, que me mareo cuando estoy con él, algo pasa y el universo deja de fluir! ¡Soy otra soy más que estas niñitas, tengo un corazón y un cuerpo que nace al amor, al cariño!
Nos conocimos por suerte un viernes al salir del colegio, él estaba ahí entre varios padres, chupaba una paleta y me pareció al primer instante increíblemente hermoso, un ángel, porque era un faro de belleza entre las caras toscas, malhumoradas y secas de los padres que esperaban a sus vástagos.
A mí con suerte no me esperaba ningún familiar. Desde hace años que mi mamá trabajaba y no regresaba hasta muy tarde, cansada y enojada con la vida. Se persignaba con alcohol y se iba a dormir después de preguntarme con desgano si había comido. Yo ni me molestaba en contestarle.
Todos mis días y mis noches eran igual hasta que el llegó. ¡Dios es un ángel! ¡Tan sensual, inigualable!
Jueves 05 de Enero
Después de aquella tarde de el primer vistazo, él me siguió, y platicamos, es tan divertido, y yo suspiro, no creo este sueño de andar a su lado, después hubo mas platicas, siento que lo amo.
Viernes 06 de Enero
Estoy tan feliz, me ha dicho que quiere invitarme a pasear, a vivir. He fingido y le he dicho que lo pensaría, pero a los pocos minutos acepté verlo.
Me preparo para esta tarde, va a ser el mejor día de reyes, él va a ser mi mejor regalo. ¡Dios mío que felicidad!
-------------------------------------------------------…………
¡Dios mío! No sé dónde estoy, pero hay una oscuridad terrible… ¡Dios mío siento dolor pero no puedo sentir mi cuerpo! ¿Qué ha pasado? Hace frío…
No recuerdo bien que ha pasado, recuerdo un frío como de acero en mi costado, es raro, todo es raro y está impregnado en sombras.
No sé qué paso ¿Dónde está mi ángel? ¿Es una pesadilla ésto? ¿Una pesadilla para escribir en mi diario?
Pasan, no sé si horas o días, todo es confuso, hace rato que empecé a “sentir” mi cuerpo de nuevo, entre dolores y calambres he podido mover mis manos y un poco mis piernas, algo está mal, me siento sujetada, amarrada con fuerza con alguna cuerda que me ata y me lastima màs. ¿Qué pasa? ¿Y mi ángel?
De forma intempestiva una luz irrumpe en esa soledad y me lástima mis ojos. Empiezo a escuchar voces, conversaciones entre no sé quien, la luz que lástima mis ojos se siente como si me estuvieran martillando con clavos.
Tardo otra eternidad en observar aunque sea siluetas y entonces lo escucho, alguien pregunta por el precio de algo, al parecer está cerrando algún trato con alguien màs y le dan el precio, es caro.
¿Qué puede costar tan caro? No lo sé pero el trato es un éxito. Yo he llorado todo el tiempo aunque no estaba del todo consiente de esta acción, apenas hace unos segundos lo noté.
“Es suya” dice una de las voces, y esa voz me parece conocida. ¡Demasiado conocida! Y una silueta de los dos que hablaban se acerca a donde sea que estoy y descubro una sonrisa familiar.
¡Es mi ángel, aquel hombre bello que me hablo de amor!
¡Es él! ¿Ha venido a salvarme? Pero su voz tan conocida y reconocida se escucha y dice: ¡Toda suya! ¡Se ve exquisita! ¿No? ¡Buen provecho!
Enfoco la mirada, una sonrisa conocida a la vista, y lo veo bien, es él, mi ángel.
Y ahora comprendo todo me ha vendido, soy mercancía, alguien ríe, los dos ríen…. ¡Soy mercancía! Y lo susurro primero y después lo digo con màs fuerza y después termino gritándolo ¡Soy mercancía!
La voz de aquel a quién llamaba mi ángel se escucha después de un “shuuuuuu” que me indica callar. La voz de aquél habla y completa: “Sí, eres mercancía, mercancía comestible”



Salvador Méndez Z E bohemio
04/06/15 ®


jueves, 28 de mayo de 2015

Confirmación






Estoy seguro que te vi hace rato en algún reflejo, como una pesadilla viviente, vi tus malditos ojos tan negros, inhumanos, esa sonrisa siniestra.




Quisiera que fueras una mentira, pero siento tu presencia, estoy atrapado, mi pierna está rota, el dolor casi me hace olvidarme de ti, casi, pero no, nada en este mundo me haría olvidar esa cara.




Me parece escuchar unos jadeos, intentó rezar, no me acuerdo de alguna buena oración. Se oye algo que rasga la noche, la soledad se burla de mí, de mi estupidez y grito por auxilio, por ayuda.




Un escalofrío hórrido me hace callar, algo se ríe delante de mí en aquella oscuridad. Afuera empieza a llover, la tormenta en su esplendor, relámpagos que anuncian un mal final.




Presiento que hay algo delante de mí y un resplandor me lo confirma y grito ¡Eres tú con esos ojos renegridos y esa sonrisa chueca terrible y tú misma, lo que sea que seas! ¡Estás torcida, tus formas se retuercen, el espacio alrededor de ti se tuerce, el aire se arremolina, la vida no eres tú, no es así, tú no eres real, tuerces el tiempo, se ve, lo veo, no eres real, la vida no eres tú!




Una risa como cristales tronando horribles interrumpe, una voz como pizarra rayada me dice:




¡No, yo soy la muerte!




Salvador Méndez Z El Bohemio

28/05/15 ® México